¿Dónde van tus agujas?

Si como yo, aún eres usuario fiel de los bolígrafos de insulina y no te has pasado a la bomba, el ritual de quitar precinto, enroscar destapar (x2) pinchar y retirar la aguja lo tendrás más que interiorizado. Hay poco margen de error o espacio para la improvisación en ello. Sin embargo, lo que hacemos inmediatamente después también es de vital importancia. Hablo de dónde tiras tus agujas.

Durante varios años tiraba a la papelera tiras, agujas y el resto de residuos que generaba. A raíz de un campamento de diabéticos, donde tras una semana conviviendo más de 150 y viendo la cantidad y variedad de sitios donde terminaban nuestras agujas cuando me di cuenta de lo molesto y peligroso que resultaba el no prestarles atención.

Hace algunas semanas, hablando con un agricultor, me comentó al ver cómo me pinchaba que veía varias de “esas” agujas en sus tierras. Todas las que tiramos a la basura acaban en el mejor de los casos en plantas de reciclaje, y no pueden ser separadas ya que al ser tan pequeñas y no tener metal para ser cogidas con imán, acaban amontonadas con deshechos orgánicos para ser abono y al no descomponerse, terminan en el campo y en el estómago de aves y otros animales que las confunden con comida.

Creo sinceramente que a parte de controlar nuestra enfermedad, también somos totalmente responsables de lo que hacemos con todos los residuos que generamos. A parte de no ser biodegradables, son peligrosos ya que han estado en contacto con nuestra sangre.

Todo. tiras, agujas, bolígrafos de insulina…etc, debe terminar en un contenedor amarillo de residuos sanitarios, que nos facilitarán en nuestro Centro de Salud. Si no, también podemos irlos metiendo en una botella vacía y entregarlos allí para que los destruyan.