Los Límites Impuestos

El sentimiento de poder y la autonomía para realizar algún actividad sin sentirnos limitados por el hecho de ser diabéticos/as es cuestión de actitud, confianza y autocontrol. Algo que se puede ir adquiriendo, mejorando e integrando en nuestra personalidad. Los ejemplos de trabajadores y trabajadoras con diabetes o deportistas cada vez son más frecuentes y ya no son excepción. Ya no nos sorprende que alguien con diabetes acabe un Ironman o que incluso se corone Campeón de España o del mundo de trail (el caso del gran Andreu Simón).

Fuera de estos limites mentales o más subjetivos, las personas con diabetes en este país nos seguimos topando con un muro infranqueable, como son las oposiciones a determinados puestos del funcionariado. Aunque ya hay tímidos intentos por superar esta discriminación lo cierto es que aún queda mucho por hacer para que no se nos siga dejando de lado.

A nivel administrativo se sigue dando por sentado que no somos capaces de realizar determinadas tareas o que en igualdad de condiciones nuestro desempeño va a ser peor que el de una persona que no sea diabética. La diabetes sigue apareciendo en los cuadros de exclusión por motivos médicos de multitud de cuerpos de diversos campos, como Guardia Civil, Funcionariado de Prisiones, Bomberos, Policía Nacional, Policía Local y otros, debido a una norma con más de 30 años de antigüedad que no se ha revisado y que sigue sin tener en cuenta los avances médicos que han facilitado la vida de las personas con diabetes. En este punto, existe debate sobre si al considerar que no somos aptos para desempeñar determinados trabajos, esto determine que tenemos cierto grado de discapacidad con su consecuente reconocimiento. Esto podría ser, que contratar a una persona con diabetes fuese más ventajoso a nivel fiscal para una empresa privada o que se reservasen ciertas plazas para diabéticos en oposiciones en las que no estuviésemos excluidos. Incluso que se se nos destinase a plazas administrativas dentro del cuerpo de Bomberos o en Policía, fuera del trabajo de campo.

Algo que a priori sería lógico considerando que desde el Estado, que debería dar ejemplo a la hora de la contratación laboral, nos deja de lado. Sin embargo creo que la lucha no debe centrarse en conseguir una contraprestación, sino en que se nos reconozca como personas plenamente capaces de realizar cualquier trabajo. Que alguien con diabetes pueda ser el día de mañana cirujano/a y operar a corazón abierto a un paciente pero no pueda ser Policía Local es, cuanto menos, irónico.

Resulta llamativo también como la mayoría de situaciones de discriminación tienen lugar en el marco del empleo público, no así en la empresa privada, donde es mucho más raro que se discrimine a una persona de forma tan flagrante por el hecho de ser diabética.

En el caso de ser diagnosticados de diabetes una vez se ha aprobado la oposición la cosa cambia, pero tampoco mejora. En principio se reubica al personal para otras labores, generalmente administrativas y se niega la posibilidad de acceder a promoción interna o formación. Una forma de escurrir el bulto que también nos deja en un limbo laboral.

Como ya he señalado antes creo firmemente que no estamos limitados. Debemos tener un perfecto autocontrol y ser conscientes y responsables de nuestra enfermedad, sin embargo si existen unas pruebas físicas de cribado en unas oposiciones y como diabéticos somos capaces de pasarlas pero aún así no se nos admite, algo está fallando. Es cierto que pueden presentarse complicaciones de forma puntual, o que estas pruebas físicas no sean un reflejo del desempeño real que luego va a tener lugar en una profesión en concreto, pero creo que deberían establecerse unos criterios claros a los que pudiésemos aspirar y no cerrarnos la puerta directamente. Por ejemplo, que a la hora del reconocimiento médico dentro de un proceso de oposición concreto se nos pidiesen x años sin ingresos hospitalarios derivados por la diabetes, una media de Hemoglobina Glicosilada de las últimas analíticas dentro de un rango, no presentar otras complicaciones derivadas de la diabetes que fuesen verdaderamente incapacitantes…

Debemos seguir luchando contra esta discriminación como individuos, Asociaciones y Diabéticos y demás plataformas. Todos los años se inicia algún petición nueva en Change.org o los medios se hacen eco de alguna persona que ha sido rechazada en el tribunal médico teniendo aprobados el resto de exámenes. Hay que luchar de forma colectiva y está debe ser una de nuestras prioridades. Como país, no podemos discriminar a 6 millones de personas y cerrarles la puerta a un empleo público sin dar más explicaciones.