El juego de la impresora y el toner

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De las mil y una estrategias del marketing y los negocios, una de las más conocidas (y en la que seguimos picando todos) es aquella en la que el producto tiene un precio muy tentador y asequible, pero en el caso de los consumibles, necesarios para utilizarlo, el precio se dispara, llegando en algunos casos a superar el precio del producto completo.

Algo parecido lleva pasando muchos años con los medidores de glucosa y las tiras reactivas. Aunque en España, gracias a la cobertura sanitaria tengamos subvencionado tanto el medidor como las tiras, es curioso ver que el precio del medidor (supuestamente cargado de tecnología y precisión) en algunos casos es inferior a 30 euros y las tiras reactivas rondan 1 euro la unidad. Hagamos cuentas entonces si nos hacemos una media de 6 controles al día…

A lo largo de estos años, hemos visto evolucionar los medidores en tamaño, prestaciones, conectividad… pero no ha cambiado en absoluto esta dependencia de las tiras reactivas. Se nos hablaba hace tiempo de los medidores inalámbricos como el fin de los pinchazos y de las tiras, pero nada más lejos de la realidad. Aunque se ha conseguido reducir las punciones, se sigue dependiendo de costosos sensores, que han de ser desechados y sustituidos al cabo de unos días. Ya no hablo de una posible curación, pero, ¿Llegaremos a ver un dispositivo que no necesite tiras o sensores? Esto sí sera una revolución, no solo en la investigación y el aumento de la calidad de vida del diabético, también en el modelo económico sobre el que está fundamentada la diabetes y la investigación por parte de los laboratorios farmacéuticos.